No comprendía porque sentía ese extraño hueco en el pecho.
El murmullo de las pláticas inundaba el lugar, donde cientos de personas hablaban, reían y se divertían.
“No existe peor soledad que la que se siente cuando estas rodeado de personas”
Sentía un nudo en la garganta, mientras se preguntaba el porqué de su soledad, tal vez… no era tan social como ella lo creía en un principio, o puede ser que realmente las cosas no son como parecen.
“¿Y aun te sorprende esto?”
Esa voz…
Un suspiro escapo de sus labios, mientras se recostaba en sus brazos, sobre el escritorio. Después de tanto tiempo, comenzaba a acostumbrarse a esa extraña pero tan reconfortante voz, que era la única que le impedía desmoronarse como castillo de arena, ante las tempestades.
“Te sorprende… Sabes que se lo que sientes aunque no lo expreses con palabras… he estado contigo cuando tus amigos no se encuentran presentes... aunque la verdad me sigue sorprendiendo tu ingenuidad de seguir creyendo en personas que lo único que saben hacer es darte la espalda cuando..”
“cállate… no quiero escucharte… solo… déjame sola”
Cerró fuertemente sus ojos en un intento de silenciar su mente, obligándose a no escucharlo
“Sola… peleas tu soledad mientras huyes de ella… la amas tanto como la aborreces…Guardare silencio… pero sabes que conmigo nunca estarás sola… solo pido… tu alma”
“solo… cállate…”
6 años…
Llevaba 6 años escuchando esa voz, 6 años en los que muchas veces estuvo tentada a darle el sí… Todo sería mucho más fácil… no volvería a sentir esa opresión en su pecho…
“Sería tan fácil…”
Sintió la humedad y calidez de la lágrima mientras escurría por su mejilla. Abrió los ojos de golpe, mirando preocupada hacia todos lados, ¿alguien habría visto esa solitaria gota de agua, escapando veloz por sus ojos?
Sonrió vacíamente, al descubrir que no había absolutamente nadie mirándola, era un módulo libre por lo cual, nadie la necesitaba…
“¿Nunca más estaría sola?... ¿lo prometes?”
Podía jurar que sentía la calidez inhumana de alguien abrazándola, así como la suavidad de la voz al ser susurrada en algún rincón de su mente, de una forma como se suele jurar amor eterno, en esas románticas películas de amor.
“Tienes mi palabra… nunca más”
Sonrió…
Eso era lo único que necesitaba escuchar para quitarse todas las dudas que aun rondaban por su mente.
Guardo sus cosas y salió del salón de clases, sin que nadie se diera cuenta de su ausencia, dejándose guiar por esa voz que prometí al fin de todo su dolor, permitiéndole el control de su cuerpo para terminar de una vez por todas con el asfixiante hueco que existía en su corazón.
“Ahora estaré contigo… por siempre… tu alma me pertenece al fin”
Una última sonrisa se posó en sus labios mientras sus ojos se nublaban, cerrándose lentamente, permitiéndole ver por última vez la luz del día… y su último aliento escapaba de sus labios.
- Nunca… más….
“¿Y aun te sorprende esto?”
Esa voz…
Un suspiro escapo de sus labios, mientras se recostaba en sus brazos, sobre el escritorio. Después de tanto tiempo, comenzaba a acostumbrarse a esa extraña pero tan reconfortante voz, que era la única que le impedía desmoronarse como castillo de arena, ante las tempestades.
“Te sorprende… Sabes que se lo que sientes aunque no lo expreses con palabras… he estado contigo cuando tus amigos no se encuentran presentes... aunque la verdad me sigue sorprendiendo tu ingenuidad de seguir creyendo en personas que lo único que saben hacer es darte la espalda cuando..”
“cállate… no quiero escucharte… solo… déjame sola”
Cerró fuertemente sus ojos en un intento de silenciar su mente, obligándose a no escucharlo
“Sola… peleas tu soledad mientras huyes de ella… la amas tanto como la aborreces…Guardare silencio… pero sabes que conmigo nunca estarás sola… solo pido… tu alma”
“solo… cállate…”
6 años…
Llevaba 6 años escuchando esa voz, 6 años en los que muchas veces estuvo tentada a darle el sí… Todo sería mucho más fácil… no volvería a sentir esa opresión en su pecho…
“Sería tan fácil…”
Sintió la humedad y calidez de la lágrima mientras escurría por su mejilla. Abrió los ojos de golpe, mirando preocupada hacia todos lados, ¿alguien habría visto esa solitaria gota de agua, escapando veloz por sus ojos?
Sonrió vacíamente, al descubrir que no había absolutamente nadie mirándola, era un módulo libre por lo cual, nadie la necesitaba…
“¿Nunca más estaría sola?... ¿lo prometes?”
Podía jurar que sentía la calidez inhumana de alguien abrazándola, así como la suavidad de la voz al ser susurrada en algún rincón de su mente, de una forma como se suele jurar amor eterno, en esas románticas películas de amor.
“Tienes mi palabra… nunca más”
Sonrió…
Eso era lo único que necesitaba escuchar para quitarse todas las dudas que aun rondaban por su mente.
Guardo sus cosas y salió del salón de clases, sin que nadie se diera cuenta de su ausencia, dejándose guiar por esa voz que prometí al fin de todo su dolor, permitiéndole el control de su cuerpo para terminar de una vez por todas con el asfixiante hueco que existía en su corazón.
“Ahora estaré contigo… por siempre… tu alma me pertenece al fin”
Una última sonrisa se posó en sus labios mientras sus ojos se nublaban, cerrándose lentamente, permitiéndole ver por última vez la luz del día… y su último aliento escapaba de sus labios.
- Nunca… más….
